Colaboración de JUANMA
Se acabó la Liga, unos se rien, otros lloran y otros se muestran indiferentes. A partir de ahora los periódicos tendrán que tirar de imaginación para entretener al público; tienen un buen tirón con la Eurocopa peró quizá no alcance sólo la Selección hasta que comience el torneo, por lo tanto en los proximos dias nos irán contando que si en el entrenamiento se ha roto un cordón, que si el hijo de Villa cumple tres años y tiene peinado nuevo, que si las novias de los futbolistas se van de compras y cómo no, hablaran de la dieta y hablarán mucho, que ahora está de moda, han comido, pasta, han comido tantos gramos de carbohidratos...
¿No os alcanza la información para disfrutar del periódico? No os preocupeis siempre nos quedará los recurridos FICHAJES... Esas novelas veraniegas de amor-odio que casi siempre acaban bien, como las peliculas; lo vimos con Zidane ( aquella servilleta portadora del amor) lo vimos con Ronaldo (Morati no aguantó), lo vimos con Beckham (yo pensaba que el guapo era imposible) y este año lo veremos con Cristiano Ronaldo.
Y la pregunta que me hago es la siguiente, ¿necesita el Madrid al luso a cualquier precio? mi respuesta es NO, ¿no son tres gallos demasiados gallos para 2 corrales?, ¿no son 3 figuras demasiadas figuras para dos bandas?, La doble R, tiene calidad y sobre todo futuro, mucho futuro, Robben sólo ha enseñado parte de su potencial, y si Robinho controla la vida extradeportiva, será de los mejores del mundo, realmente el equipo no necesita demasiados retoques, aunque un Balón de Oro sería la guinda al plantel, es posible que en centro del campo tenga muchos jugadores de peor nivel, Baptista, Gago, Diarrá, la edad de Guti, quizá la exclusión del Milan de la Champions hiciera mas factible el fichaje de Kaká, lo mismo pasa arriba con Saviola, Soldado, Higuaín, la edad de Raul, la edad de Van Nistelrooy.
El United no va a regalar a su Balón de Oro por mucho que a Cristiano le deprima la lluvia de Manchester y añore el clima ibérico. Es sin duda el mejor jugador del momento y con mucho share, eso que tanto les gusta a los americanos en las galas televisivas, el jugador vendería camisetas, haría mas aficionados y resolvería partidos, pero podría ser el comienzo de otra colección de cromos como la era galáctica y el principio de un nuevo cambio de poder y de racha con el Barcelona.
martes, mayo 20, 2008
La historia de todos los veranos
martes, mayo 13, 2008
Un poco de relax
Colaboración de VICTOR HEGELMAN
Ya iba siendo hora. A falta de doce puntos por disputarse el Atleti necesitaba nueve puntos para cerrar su clasificación en puestos de Champions. Y lo hizo, para gusto de unos y disgusto de otros tantos. Esta vez no valieron ni malos augurios ni pupas ni leches fritas. Tres partidos, nueve puntos, seis goles metidos y ninguno encajado. Así sí.
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Porque con el Atleti nunca, por más gruesa que sea la tormenta, es demasiado. Sin embargo, otro Delio Toledo, otro Fernado Baiano, otra cagada grosera y absurda en la penúltima jornada y con todo a favor habría sido mucho, muchísimo.. No sé si demasiado, pero mucho desde luego que sí.
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¿Y esta sensación? Ya casi no me acordaba de ella. Cerrar la temporada y saber que se ha cumplido (no más, pero tampoco menos), que al día después vas a despertar con una reluciente sonrisa en la cara, sinceramente es una sensación más que placentera. Revival de dulces recuerdos de juventud. Tan raro me sentía que el domingo me costó bastante quedarme dormido. Eso sí, al final me dormí, y oye, a pierna suelta.
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¿Cuarto? Sí, no es gran cosa. Me crié terminando las temporadas cabreado por acabar tercero y no ganar nada. Ahora celebramos (celebro) un cuarto puesto. Ayer era ayer y hoy es hoy, y hoy, secuestrado y gestionado a patadas, el cuarto es nuestro ático.
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¿Neptuno? Cada cual que haga lo quiera, pero como dijo el Kun (bendito seas), a Neptuno iré a celebrar títulos. Dios te oiga y que sea de tu mano, maestro.
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Que a nadie se le olvide y gran parte de la prensa ya se encarga bien de ello. El Atleti no se ha clasificado para la Champions sino para la previa de la Champions. Eso sí, si le superaba el Sevilla entonces de lo que quedaba fuera era de la Champions, no de la previa. Si lo consigue no tiene nada, pero si cae lo pierde todo. Mal negocio.
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Los vertederos de opinión que constituyen los foros de los grandes periódicos nacionales no dejan de abochornar al ver la gran cantidad de madridistas rabiosos y cabreados con el pseudo-triunfo atlético. Hace cuatro días que ganan la Liga (y bien) y ya están inundados de bilis por ver a los atléticos felices. Esto no puede ser bueno para salud.
Con muchos sevillistas pasa tres cuartos de lo mismo, pero en fin, parece que estos no ven otra forma de creerse grandes que inventándose enemigos históricos donde no despiertan más que indiferencia. Y no, ya ven, no son nuestros enemigos. Ya les gustaría, pero no.
Y como diría el gran Carlos Fuentes, ustedes me dirán que el fútbol es así, pero vaya por Dios
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Eso sí, y no me olvido, otros muchos rivales nos han felicitado y se han alegrado por nuestra, espero que algo duradera, dicha. Gracias majetes. Ha sido (y todavía lo es) duro, vaya que sí. Pero esta semana estoy contento. Ya era hora.
jueves, mayo 08, 2008
Y el Madrid se merendó al Barça
por TOM BAKER
Vendaval madridista en el Bernabéu. Los 'vikingos' siguieron la fiesta ante su máximo rival y le endosó un 4-1 que pudo ser más escandaloso. El árbitro ayudó bastante con la incomprensible decisión de no pitar la enésima falta estúpida de Guti en el primer tanto. El Barcelona bajó los brazos. No se sabe si el pasillo, o el fracaso de Manchester, acabó por derrocar a un equipo que nació para firmar una época y que ha acabado haciendo el ridículo donde más le duele a su afición: en el Santiago Bernabéu.
La primera parte estuvo igualada, más de lo que el marcador reflejaba. Ambos salieron con una especie de respeto-miedo incomprensible para un equipo que estaba de fiesta -y podía culminarla derrotando a su gran rival- y otro que se jugaba luchar por librarse de la engorrosa previa de la Champions. Mucho toquecito inofensivo y un juego plano por ambos lados. Parecía que la fiesta de la grada se había contagiado a unos jugadores indolentes hasta un grado exasperante.
Pero la segunda cambió completamente el panorama. El Madrid empezó a imprimir al balón un ritmo vertiginoso. Hacía años que un servidor no contemplaba una circulación de balón tan electrizante en los jugadores del Madrid. Por una vez lo que corría era el esférico y no los jugadores. Toques rápidos, aperturas a la banda, cambios de juego de 40 metros (hasta Diarra se marcó uno de escándalo) y todo al ritmo que marcaba un Gago celestial y un Sneijder que cada día más se consolida como el gran fichaje del año.
El Barcelona, por su parte, jugaba a remolque. Sólo Messi atacaba a la defensa con sus arrancadas descomunales. Pero no había nada que hacer. Salió Higuaín al campo y en la primera ocasión destrozó al rival tras una jugada mayestática de Diarra por la banda. Había caído el tercero. El cuarto llegó con Van Nistelrooy, que volvía de una lesión, marcando un penalti justo que había hecho Puyol con las dos manos (incomprensiblemente JJ Santos, ese hombre capaz de confundir a cuantos jugadores saltan al campo y de no enterarse de nada de lo que pasa en el campo).
El final fue una fiesta. El Bernabéu pedía la manita. Valdés achicaba balones como podía. Puyol se desesperaba. Xavi se autoexpulsaba insultando al árbitro y Henry marcaba el gol de la honrilla. Una honra que quedó por los suelos en un escenario que debería haber servido para resarcir un poco a un equipo que se ha fagocitado a un ritmo brutal. Jamás vi tanto talento junto desperdiciado por una indolencia tan brutal, por una falta de profesionalidad que hace pensar en una limpia total de ese vestuario.
miércoles, mayo 07, 2008
Vidas paralelas
por TOM BAKER
Forjaron sus plantillas para luchar por Europa. La Champions era el objetivo. Tenían una plantilla con potencial, mucho dinero, talento en todas las líneas y dos técnicos españoles con buena Prensa, Quique y Víctor Fernández. Pero los proyectos se fueron viciando. Tener a Agapito y Soler como propietarios influyó lo suyo. Es lo que tiene no tener ni idea de fútbol. En el mundo de la empresa serán brillantes, pero en cómo gestionar un club de fútbol no han debido de hacer un master.
Las jornadas pasaron y los equipos se fueron hundiendo. Cayeron en Europa. El Zaragoza también mordió el polvo en la Copa del Rey, donde el Valencia sacó la casta del murciélago de su escudo hasta alcanzar el título, y por el camino perdían y perdían partidos. Como consecuencia cayeron los dos hombres del banco. Quique salió huyendo al grito de "Quique vete ya" tan de moda por el Turia. Víctor tuvo que hacer las maletas pese a ser el técnico que devolvió la grandeza al Zaragoza en los 90 -Copa y Recopa incluidas-.
Los cambios de técnicos arreglaron poco. Mientras el banquillo de La Romareda devoraba técnicos de motu propio, el inquilino de Mestalla -Koeman- devoraba a tres de los símbolos ché -Albelda, Cañizares y Angulo-. Ni una cosa ni la otra sirvió para nada. Ahora, en unos minutos, saldrán al terreno de juego con la amenaza del descenso en sus cabezas. Sus plantillas fueron concebidas para estar arriba. Abajo se ahogan. Se están ahogando. Uno de ellos puede bajar a un infierno en el que no pensaban estar ni en la peor de sus pesadillas. Que le pregunten a Agapito. Que hablen con Soler. Ellas quizá sepan el porqué de esta situación.
Nada de sentirse humillados
por TOM BAKER
Diez de la noche. Santiago Bernabéu. Más de 70.000 almas esperan ansiosos la salida de los campeones. Todos menos 11. Los valientes culés que no se borraron aguardan el momento de rendir pleitesía a los vencedores. Ellos eran los favoritos, pero la lucha de egos devoró su fútbol. Ahora tienen que cumplir con el ritual. Etoo y Deco estarán, mientras, viéndolo por la tele. O ni eso. Los 11 culés deben mirar al frente y sentir orgullo, jamás vergüenza, de su gesto. Nada de cabezas abajo, nada de miradas perdidas, nada de sentirse humillados. Da igual que algunos se empeñen en resaltar este gesto de educación deportiva como una puñalada a un club que en su centenaria historia ha dado muestras sobradas de su señorío.
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martes, mayo 06, 2008
La 31ª llegó por casta
por TOM BAKER
Por coraje. Por casta. Así venció el Madrid en Pamplona. Un arranque de orgullo le dio la victoria y la Liga. El escudo que llevan, el que convirtieron en vencedor Ciriaco y Quincoces y llevó a la gloria Di Stéfano, volvió a ser decisivo. El Madrid ganó su 31ª Liga cuando peor lo tenía. Con 10 y con 1-0 en contra el Madrid tiró de orgullo y remontó un partido que tenía perdido ante un Osasuna que se jugaba la vida y que contaba con el apoyo feroz de todo el estadio del Reyno de Navarra.
Los goles los lograron dos que no estaban en las quinielas. Robben usó su cabeza para rematar un balón lateral. El holandés de cristal no suele rematar ni estar en el área. El otro lo metió Higuaín. Muchos se han burlado de sus numerosos fallos ante el gol, obviando que algunos de los grandes actuales (Messi, Fernando Torres y hasta el propio Cristiano Ronaldo) también tardaron en firmar su idilio con el gol. El Pipita parece haber roto esa ceguera ofensiva al marcar en cuatro de los últimos partidos. Aquí hay jugador importante. Tiene garra, clase, verticalidad y ahora hasta pegada.
Con 78 puntos y a falta de tres jornadas para el final el Madrid se ha proclamado campeón. La excelencia que llevó a Capello al paro para ser reemplazado por Schuster se ha visto con cuentagotas. De hecho se ha notado más la mano de Capello -que formó el equipo conjuntado que le ha dado al Madrid muchos puntos- que la de Schuster. Ahora viene el morbo del pasillo del Barcelona, del que se han borrado de forma vergonzosa Etoo y Deco. Tan lamentable como el cántico de los jugadores madridistas en el autobús: "Etoo, cabrón, saluda al campeón".
miércoles, abril 30, 2008
Se acabó el sueño culé
por TOM BAKER
La final de la Copa de Europa del 94 será recordada siempre por ser el final del Dream Team. El originario. El de Cruyff. El de Romario. El de Hristo. El de Laudrup. El Milan de Capello pasó por encima del Barcelona y le endosó un 4-0 que tardó tiempo en superar. Ayer, en Old Trafford, se confirmó la muerte del Dream Team II. El de Rijkaard. El de Ronaldinho. El de los fantásticos. Aunque la agonía viene desde hace dos años, la victoria en esta Champions hubiera salvado los muebles. Pero no pudo ser.
Y no lo fue porque el Barcelona fue incapaz de marcar un gol en 180 minutos. Así ni se gana al Manchester ni a nadie. El mejor aval de este equipo es –al menos debería- su descomunal pegada ofensiva. Pero de ésta no se supo nada. Mucho control del balón, mucha garra, muchas gaitas, pero de acierto de cara a la portería nada de nada. Messi –que lo intentó todo- todavía no es el que fue. De Etoo nos queda su carácter, una vez que la velocidad que le hacía letal se escapó cuando su rodilla volvió a crujir otra vez más. Del resto poco se supo a la hora de bombardear a Van der Sar. Quizá Deco, ese genio como líder, fue el que más cerca estuvo de dinamitar a los ‘Fergie babes’.
El Manchester jugó cómo quiso y cuándo quiso. Salió a controlar el partido. Lo primero que hizo fue regalarle el balón al Barcelona. Quizá porque sabe de la poca pegada actual de los culés. Ellos esperaron atrás. Agazapados. Esperando que el genio Cristiano sacara el felino que lleva dentro y matara el partido. Pero no fue él. Ni siquiera un Tévez que fue más Apache que nunca: parecía luchar defendiendo el honor de los indios originarios de América. Fue Scholes. Un mito criado en los brazos de Ferguson y que siempre estuvo en un segundo plano por la calidad y el glamour de Beckham y por la verticalidad de Giggs. Pero Paul siempre ha estado ahí. Dando aire a la medular y aportando chuts diabólicos desde la frontal del área. Así fue como tumbó al Barcelona. Con un zapatazo a pase de Zambrotta.
Desde entonces el Manchester se soltó el pelo. Atacaba cuando quería. Controlaba cuando era menester. Llegaba con peligro. El Barcelona lo intentaba, pero no llegaba con la claridad que se le supone a un equipo de su enjundia. Así pasaron los minutos. El sueño de Moscú se escapaba entre aspavientos de Laporta en el palco, silbidos de cabrero de Rijkaard en el banco e impotencia de los otrora fantásticos. El árbitro señaló el final y el Barcelona actual cerraba un ciclo. Sólo duró dos años. Dos Ligas y una Champions. Podría haber sido mucho más largo. Por calidad y por juventud. Pero no. París supuso el punto álgido de un proyecto que podría tener inscrito en su lápida: “En Manchester murió uno de los mejores equipos de la historia: el Dream Team II. Murió de éxito. De autocomplaciencia. De falta de trabajo. Descanse en paz”.

