jueves, septiembre 21, 2006

A mi bola por Tom Baker

11 comentarios:

Peter Mihm dijo...

La fauna de la pela es que abunda. Ya sabemos que el dinero ensucia todo buen sentimiento.

Como profesionales que son, y teniendo en cuenta lo corta de su carrera, creo que casi todos haríamos lo mismo en su lugar: tratar de llenar las alforjas al máximo.

Ahora bien, lo d epedir aumento de sueldo cada año cuando se acaba de renovar; amenazar con irse al eterno rival; jugar con los sentimientos de una afición que te adora... Esas cosas ya son harina de otro costal.

elfutbolistaenmascarado dijo...

Pero es que a ellos los sentimientos de los demás, con perdón, se la pelan.
El caso de Mauro Silva es un caso diferente y extraño aunque quizá la estabilidad deportiva y el arraigo que su familia pudiese cogerle a Galicia pudieron más.
También entiendo que no es lo mismo jurar amor eterno a equipos que pudieran ganar títulos, como Depor entonces o Valencia ahora, que hacerlo en equipos donde no podrás pelear por grandes títulos. Porque además del dinero pesarán factores como la superación personal o el ansia de títulos.
Lo que me parece triste es cambiar toda tu vida, y la de tus familiares, únicamente por más dinero cambiando equipos como Madrid por Barcelona o viceversa o por el extranjero únicamente por más dinero. Eso es lo triste, pensar únicamente en el dinero. Seguramente nosotros que vivimos más o menos bien pero sin lujos excesivos podríamos pensar en cambiar de vida si eso te la va a solucionar. Pero hablando ya de las cantidades que manejan las superestrellas me parece cuanto menos raro.
El caso de Schuster o Laudrup no me parecen comparables al de Figo, ellos se fueron de un sitio donde no les querían, aunque fuese al eterno rival, no se vendieron por 10 monedas de oro con el portugués (aunque a éste le saliese mal la jugada que había preparado).
El trato de Luis Enrique por favor ni tocarlo, jajaja.

Un saludo.

P.D. Casi me copias el título que ayer te iba a mandar con el post de Ronaldinho que se llamaba al principio "el amor a unos colores".

Tom-Baker dijo...

Hablando de Luis Enrique, uno de los cánticos más curiosos que he oído en un estadio de fútbol es: "Luis Enrique, tu padre es Amunike".
La leche.

Anónimo dijo...

No os metais con Luis Enrique ahora que es colaborador de vustro blog no?

elfutbolistaenmascarado dijo...

Por favor, dejemos a Luis Enrique en paz. No saquemos tratos sucios.
El cántico de "Caminero que se folla a la mujer de su compañero" tampoco estaba mal. Los hay muy ingenioso.

Un saludo.

Tom-Baker dijo...

El compañero era el Cholo Simeone. Con la mala leche que gastaba el argentino...

elfutbolistaenmascarado dijo...

Ya ya. Sabia quien era el compañero. Cosa que no me extrañba viendo a la mujer de uno y otro.

Tom-Baker dijo...

La verdad es que la de Simeone si que era una mujer guapísima. De las mejorcitas, aunque no al nivel de la Luis Figo.

FrenteA dijo...

A los mercenarios hay que echarles del fútbol. Hay que devolver este deporte a los que de verdad sienten los colores...
Como Tomás Reñones, que anda escribiendo su biografía: "Del Calderón a Alhaurín, historia de un capitán entre rejas". Qué grande fue el 2 del Atlético.

Matías Manna dijo...

HOla! Le dejo blog sobre Pep Guardiola: http://paradigmaguardiola.blogspot.com

O Baixinho dijo...

Estoy harto de la demagogia con el tema de los colores y demás, se acusa a los jugadores de no ser profesionales y ahora ¿les pedís que sean fieles a unos colores? pues vamos a ser cabales y a ser de verdad profesionales. No conozco a nadie que trabaje en una empresa le llegue una oferta mejor y que la rechace. Esto es un negocio la vida deportiva es corta y hay que asegurar cuanto antes la jubilación. Comprendo que nos duela pero si estamos en un fútbol profesionalizado de sociedades anónimas debemos tener también jugadores profesionales que puedan cambiar de empresa sin ningún tipo de problema. Si Fernando Torres se va seguro que llegará otro y nos dará las mismas alegrias o más sin ninguna duda, es ley de vida y no debe ser un drama.